Esta bota de trabajo fue fabricada en los años 20 del siglo pasado en una curtiduría familiar de Castilla-La Mancha. El cuero ha sido tratado con extractos de mimosa y castaño, proporcionando una resistencia excepcional a la humedad y al desgaste diario en suelos de granero. La suela de madera de haya, tallada a mano, ofrece un agarre firme sobre superficies húmedas, mientras que la doble costura con hilo de cáñamo garantiza una durabilidad que supera cualquier calzado moderno.
La pieza ha sido restaurada por un artesano especializado en calzado histórico. Se ha reemplazado la suela original por una réplica exacta en madera de haya, manteniendo el cuero original en un 90% de su superficie. Presenta ligeras marcas de uso en el talón y una pátina natural que realza su carácter vintage. Ideal para coleccionistas o para uso decorativo en exposiciones de indumentaria rural.
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